Mi historia por el infierno

Después de ver diversas noticias sobre violencia hacia la mujer he decidido escribir mi postura frente al tema.

La violencia de género ha existido siempre y las grandes responsables de que esto suceda somos nosotras.

Bueno, si, nosotras. Por no querernos, por no respetarnos. por no abrir los ojos y salir de la espiral autodestructiva en la una se ve involucrada.

Cuento mi experiencia a continuación por si a alguien le sirve. De adolescente me sentía como muchos incomprendida, que no encajaba y a pesar de mi corta edad ya había tenido una experiencia amorosa que me llevó a no quererme y creer que nadie jamás pudiera quererme, que no lo merecía y fue así como lamentablemente busqué en internet a alguien que según yo me comprendiera y con quien encajara.

Contrario a lo que creen muchos, encontrar a alguien que te haga creer que te sientes comprendida y querida es fácil, porque al estar una vulnerable los estándares bajan tanto que por decirlo así cualquier micro sirve.

Fue de esta manera que conocí al sujeto X con quien mantuve una relación a distancia. Dato no menor es que yo ya me encontraba con depresión, en mi casa habían problemas de convivencia y con el sujeto X me creía grande y que podía hacer cualquier cosa abusar del alcohol y de drogas, no importaba nada y yo con 16 años y el 6 años mayor era otra realidad, el lugar perfecto para evadirme.

Si solo hubiésemos seguido así a la distancia tal vez la cosa por si sola se hubiera acabado, pero no, no sé si por burra, ingenua o simplemente por creer que a mi no me pasaría quedé embarazada del sujeto X.

Los prejucios, la moral y mi formación, me impidieron abortar ese embarazo (ojo, no me arrepiento de tener a mis hijos, son maravillosos). Resultaron ser mellizos además, una tarea nada fácil y menos aún con 16 años. Dejé el colegio y dejé todo en verdad, mis amistades, mi familia, todo.

Me casé con el sujeto X por creer que era lo mejor para mis hijos, porque los niños necesitan una familia, porque en mi nivel socioeconómico era mal visto que una menor fuera madre soltera, etc. por estupidez. Ya a los 17 años estaba casada y debía crecer de golpe.

Nos fuimos a vivir al sur a una casa que nos pasaron y ahí empezó la peor pesadilla de mi vida y agradezco al cielo que mis hijos fueran solo unos bebés para que no tengan en su memoria malos recuerdos.

Lejos de mi familia y amigos, lejos de lo que en ese momento era mi soporte aunque yo no me diera cuenta. Yo debía hacerme cargo de mis niños y de la casa, cosa que apenas estaba aprendiendo, porque nunca tuve que hacerlo. Mis padres mandaban dinero, pero el sujeto x lo administraba, yo rara vez veía dinero, este era destinado a implementos musicales que el sujeto X necesitaba.

Los malos tratos empezaron de a poco, pero siempre dirigidos a mi así que como creía firmemente que los merecía aguanté todo. Los constantes insultos por no terminar el colegio, por ser tonta, por ser gorda, una vaca, cosas que ya ni dolían, porque yo también llegué a creer que eran verdad.

La violencia económica se veía en que nuestra dieta era básicamente papas, zapallo y atún, nuestra piel llegó a ponerse amarilla. No salíamos, más que a la casa de sus padres, quienes nunca se preocuparon realmente por nosotros, sino que con su ignorancia solamente contribuían a que el sujeto X me tratara peor.

Demás está decir que en la casa no teníamos ni internet y ni siquiera eso podía ser un escape a la triste realidad que vivía. el contacto con mi familia era nulo y cuando hablaba con ellos no les contaba nada, por temor, por vergüenza y por culpa. Especialmente por miedo, ya que me amenazaba con quitarme a mis hijos si hablaba.

El sujeto X estaba estudiando su segunda o tercera carrera, ya que se cambiaba una y otra vez y el único ingreso que tenía eran unas horas que hacía en la universidad en los computadores. no estaba en todo el día lo cual era un alivio, pero cuando llegaba drogado o ebrio era horrible, metía a mis niños en la cuna y trataba de hacerme la dormida, cosa que a veces funcionaba y otras no.

Un buen día aceptó que volviéramos a vivir a Olmué, ya que necesitaban la casa donde estábamos y allá podían haber mejores posibilidades de trabajo. Nos volvimos y yo creí que el infierno se terminaría, no fue así.

Al menos mis hijos estarían más protegidos y se alimentarían como correspondía, irían al médico cuando fuera necesario y tal vez yo podría volver a ver a la gente que quería.

Ya con internet pude recuperar uno que otro lazo que se había perdido y como no tenía ningún escape empecé a conocer personas que me trataban con afecto, ya que con mi esposo solo conocía los malos tratos, la hipocresía y el arrepentimiento. Las malas palabras y malos tratos siempre fueron en privado, nunca frente a terceros, yo subía y subía de peso, usaba ropa larga para ocultar las marcas de los golpes y nunca hablaba del tema con nadie.

Vivía en la amargura y mi consuelo era que mis niños estaban cada vez más grandes, hermosos y que jamás lo había maltratado.

Pero un mal día se me ocurrió salir con amigas a Valparaíso por la noche, como estaban en casa de mis padres no creí que nada malo pasaría. Al llegar él se había juntado con amigos allí y estaba borracho cuando llegué. Estaba con los niños en la cama durmiendo, al sentirme llegar se puso furioso y violento como otras veces, pero ahora algo cambió. Hay detalles que tengo borrosos, pero no que botó a uno de mis pequeños a patadas de la cama, eso jamás había pasado y fue como si saliera el sol detrás de las tinieblas y me mostrara la realidad, estaba con un monstruo que no iba a parar hasta llevarnos a todos a la tumba.

Ese día cambió nuestra vida, bueno él se tomó hasta el agua del florero de la casa de mis padres y quedó tirado todo el día y noche, así que mis padres llamaron a su madre para que se lo llevara, porque no podía estar más ahí. No me atreví a contarles todo lo que había pasado, porque no me creían. el sujeto X tenía dos caras, así como se ven los femicidas en los juicios, igualito.

Uno de mis sobrinos después contó que me había visto las piernas moradas en alguna ocasión y se fueron atando cabos y yo de a poco fui contando algunas cosas, pero creo que nunca contaré todo, es doloroso e innecesario ya.

Nos separamos, de mala forma porque además de él llamarme, lo hacía su madre tratando de zorra, perra, etc, sin darse cuenta de que él era el monstruo y que ella era una desgraciada que lo cobijaba y apoyaba en todo, aún lo hace.

Han pasado 12 años desde que vivimos en el infierno y las secuelas han sido muchas, el llegar a topar fondo, el no quererme fue lo que me hizo mantenerme ahí, creer que merecía ser tratada así, pero nadie lo merece, ni hombre ni mujer.

Hoy para mí el mundo es distinto, vivo con mis niños y mi actual marido, logré terminar mis estudios y tener una profesión. Pero el camino ha sido difícil, por mis malas decisiones, especialmente por mi falta de amor por mi.

Todas valemos y es mejor darse cuenta a tiempo, hay muchas mujeres siendo víctimas en este momento, pero es decisión de cada una dejar de serlo.

Pedir ayuda es posible, solo hay que juntar el coraje para hacerlo y alejarse de estos sujetos X que nos dañan el alma.

Y el amor existe, es importante, hay hombres buenos por ahí, los cuales pueden ser excelentes compañeros de vida, pero es mucho más importante el amor propio. Nada es imposible si te lo propones y si tienes las agallas de decir #NiUnaMenos

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